En ocasiones nuestras mascotas padecen una enfermedad que necesita de mucha más atención y monitorización.
A veces nos encontramos ante periodos postoperatorios que deben recibir cuidados veterinarios y no pueden ser transferidos a casa. En ocasiones, presentan patologías que necesitan de apoyo de fluidos constante y monitorización (pancreatitis, insuficiencia renal avanzada, gastroenteritis aguda, intoxicaciones,etc).

Si se nos recomienda que debemos someter a nuestro perro o gato a una hospitalización, debemos pensar que:

  1. No existe alternativa razonable. El stress que puede sufrir el animal al verse separado de su dueño y en sitio extraño es compensado por los beneficios médicos que va a recibir.
  2. Debemos, aunque no estemos con él, implicarnos de primera mano en visitarle al menos una vez al día.
  3. El personal que lo cuida hace todo lo que está en su mano para que esté confortable, pero no es su casa.

Para que su animal esté controlado hay un trabajo multidisciplinar que llevar a cabo. Debe estar en un ambiente tranquilo, cómodo y sin ruido estridente. Debe controlarse la temperatura, el ritmo cardíaco cada 2- 3 horas o más estrechamente si hablamos de un caso crítico o grave.
Ciertas enfermedades necesitan de una monitorización de pruebas sanguíneas constante ( ej, primeras etapas de la diabetes).

Una vez pasado el peligro y estabilizado se hablará con el dueño de tratamiento ambulatorio. En cuanto sea posible y se le aconseje, el retorno a casa influye muy positivamente en la recuperación del animal (comen mejor, están más activos, etc.)

En fin, la hospitalización la debemos ver como un paso hacia la curación.