La artrosis es una enfermedad que afecta a las articulaciones y es más frecuente en perros y gatos mayores. En el caso del perro se presenta habitualmente más temprano en razas grandes, pues éstas envejecen antes y normalmente la articulación más afectada es la cadera o bien la zona de la articulación entre la última vértebra lumbar y el sacro.

En el caso de las razas pequeñas la presentación es más avanzada, a partir de los 13-14 años y las rodillas y los codos suelen estar más afectados por la artrosis.

Al principio la enfermedad es silente, es decir, no hay síntomas muy evidentes y tenemos que ser capaces de detectarlos lo más temprano posible.

En el caso del gato, todavía el proceso es más tardío y, debido a la fisiología del felino, el dolor tarda más en demostrarse.

Si tenemos un perro de raza grande que está entre los 8-9 años, un perro de raza pequeña de más de 11-12 años o un gato a partir de los 12 años ya tenemos que estar pendientes de estos signos:

  1. Nuestro animal no juega ya y quiere volver enseguida a casa en vez de pasear.
  2. No se sube a los sitios a los que antes lo hacía de un salto. Se para para subir la escalera en cada descansillo o no quiere subir.
  3. En el caso del gato, está todo el día durmiendo y no tiene actividad.
  4. Cuando estamos en la calle y nos paramos, inmediatamente se sienta.
  5. Le cuesta levantarse cuando está sentado o tumbado.
  6. A veces el gato, reacciona de manera airada cuando le tocamos la región de la espalda o le cogemos en brazos.

Más adelante aparecen signos más visibles como la cojera. Debemos entender que esto ya es un signo claro de dolor para la articulación.
No son pocos los propietarios que acuden a nuestra consulta y aunque ven al animal cojear constantemente o de manera intermitente te dicen “…pero no veo que le duela porque no se queja , no llora…” Si cojea, le duele. Pensad vosotros si cojeaseis de una pierna por qué lo haríais.
Todos estos síntomas tempranos deben ser consultados al veterinario . Se pueden empezar tratamientos tanto preventivos para evitar el avance rápido de la enfermedad, como para enfrentar el dolor que le suponen a nuestra mascota una merma en su calidad de vida diaria.

 

Todos envejecen, pero existe la posibilidad de que esa etapa, con sus distintas cualidades, sea igual de buena para nuestra mascota que las anteriores.